Observo y no sabía que se estaba observando…agudizo la
mirada perdiéndose en el punto infinito y descubrió que por alguna razón, que aún
no comprendía, su limitación corpórea se reflejaba dentro del contorno de
aquella pared; ese contorno era un espejo y aun no sabía cómo llamarlo. No podía
hablar, tan solo tocar y observar, deslizaba su mano y descubría
irregularidades coincidentes con la profundidad de aquel rostro en el espejo…su
rostro, el que aún no reconocía como tal. Continuó observándose, indagaba en su ser, no recordaba el ayer, solo reconocía algunas
voces y el instinto de calor en un cuerpo.
Toca el espejo, siente frio, se toca la nariz…sensaciones
del tacto invaden su envase, es ella la que toca, es ella la que siente; aún no
comprende que anda dentro de un cuerpo, aún no conoce que afuera hay otro, aún
no sabe o sí; comienzan los interrogantes del ser que nace, se conoce y
reconoce, se limita y expande. El ser que existe y comienza a crearse.
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