Caminan indiferentes…
Ahí van sin mirarse, con cuellos de camellos consumidos por
pequeños cuadraditos táctiles, en los que miden su nivel de inclusión. Consumen
la vida, inmóviles, tocándose con un botón a la distancia; ya ni siquiera se
rozan.
Están por sacar a la venta la vibración con dos clics en el
cuadradito táctil; suponen será todo un éxito, muchos ya están vendiendo sus órganos
para poder pagar el nuevo invento.
En los bares y casas de té, es de lo único que hablan, “la
nueva vibración será increíble”, repiten incesantemente.
Afuera, mientras tanto, el sol se esconde para volver
mañana, quién sabe hasta cuándo aguante.
...
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