Camina por la caja que habita sin rumbo alguno, el piso es
gris con manchas marrones y se divide en pequeños mosaicos mal pegados. No sabe
lo que busca o si busca no encontrar sentido para aquietar la mete. Me escape
de mí en letras para evadir el instante creando simultáneos, y así saltar entre
este y aquel otro, que transcurre en el hemisferio dormido de una masa gris, como el piso, donde se guarda la memoria planetaria por contener las invisibilidades
impalpables al razonable habitante, donde se crea este otro instante que toma primacía
y se siente más real que aquel. Suspicacia de los días que inventa el hombre
para justificar su existencia.