lunes, 25 de mayo de 2015

…E t e li as me cuent as…

Busca en las palabras conjugadas, indescifrables al abyecto, probables en el paralelo de cada paso, sumergidas en las alturas y profundidades desvanecidas del tiempo y espacio, huella en la construcción incógnita, creadora de la contracción invasora, involuntario movimiento decodificador en letras; rompe el cascaron y se plasma, desde la anterioridad que preside a la tinta y papel, se proyecta la imagen.
Hábil en la ductilidad de los mundos, quedó atrapado entre los posibles momentos del tiempo entrelazado, en uno de los laberintos del instante con elástico conteo; es la voz de un cuerpo callado, viajante del mundo donde el suspiro es una vida terrestre y se susurran orígenes infinitos para este cuerpo finito…
Iba y volvía, en agiles y sutiles movimientos, cuando sucedió la magia para que el instante dure una eternidad, entre la tinta y el papel es el nacimiento, nació…acaba de nacer…invisibles son las letras que se leen, mientras en tu pantalla cerebral la imagen se ha creado, de este papel que no existe pero guarda el misterio encerrado.

lunes, 18 de mayo de 2015

¡Bienvenido!

Suena el despertador, se mueve en la cama queriendo escapar del paso del tiempo; su cuerpo aun torpe, se desliza por el pasillo hacia el baño, con sus ojos pegados, entre manos y agua fría, logra despabilarse.
Camina e incorpora al camino, gente que pasa, ruidos, autos, motos, micros que frenan y siguen, y más autos; de tanto en tanto, se detiene y mira a ambos lados para cruzar las calles del estruendo; llega al destino provisorio, sube las imponentes escaleras de aquel palacio, donde se encontraría con la molécula del mundo que transita.
Sin que nadie note su llegada, se incorpora en último lugar a la fila; algunos pocos, piden permiso al pasar, otros tantos la chocan con toda la revolución desencausada que cargan en sí. Se desplazan a su alrededor maniquíes abrillantados, exageradamente decorados en las irregularidades de sus rostros; perfumes desmedidos e invasores se combinan en la atmósfera que debe respirar, mientras espera. Asientos con múltiples siluetas, presentes tan solo en sus preocupaciones creadas, acompañan la fila de la que ya es parte. Con mayor atención, comienza a observarlas, se detiene entre dos asientos unidos por la mirada despreciadora de una hacia la que come con miedo y apurada, absorbida por la gran pantalla; de pronto la queja de otra silueta, guía su observación al momento de la explicación carente de sentido y concluida con el descontento masificado; a su lado el diálogo incomprensivo entre dos, divididos por un gran mármol frío, hablan el mismo idioma, en una jerga distinta, es evidente que no se comprendan, y uno de ellos lo sabe, ¡y le gusta!, lo siente y deja escapar por su mirada, la repugnante elevación sobre el otro.
Respira, repudia el entorno, se le oprime el alma y desgarran las venas. Retorna la observación y el desprecio hacia el otro se hace visible, en la mirada de todas las siluetas consumidas en sus puestos; la agresión toma forma y se manifiesta contra la que no puede llegar sola hasta el tan anhelado muro divisorio, la pisan y matan, se miran y asienten entre todas, ¡era un estorbo en la carrera de hielos!.
No aguanta, quiere gritar y no puede, quiere correr escapando pero esta inmóvil; se crea ante tanta crueldad extrema complacida, la lágrima. Brota entre sus ojos, se desliza por su rostro y cae en un ¡PLAF! sobre el piso; el que minuciosamente comienza a desgranarse, agrietándose por tanto peso, el color ya no brilla, todo es pálido y ocre; logra ver los hilos, hasta entonces invisibles, de las marionetas de aquel mundo mecánico, la gran maquina frente a sus ojos, se mueve sin dejar detalle al libre accionar, mueve cada hilo con total liviandad; ruido de cadenas oxidadas, lubricadas por el sudor del títere indiferente, son ahora la realidad visible.
Descubre sin poder olvidar, la esclavitud encubierta del ciego egoísta; invade su cuerpo el dolor del que ve y el grito desgarrador en repudio, silenciado por oídos manipulados por la maquina automática, la que no deja de mover sus palancas topadoras. Aun no vislumbra quien la maneja, se pregunta y cuestiona sobre la insensatez arraigada, el misterio de la ceguera que apodero al hombre y le hizo creer que veía; instante en el que logra ver su propio hilo y la palanca que va hacia él, en movimiento automático.

jueves, 14 de mayo de 2015

Anotaciones

Julia entra a la casa de sus abuelos como solía hacerlo los domingos por la tarde, saluda e inmediatamente comienzan a dialogar sobre el día, sin tener siquiera interés alguno en ello. Ahora se encuentra en el sótano sentada en el piso y recordando haber bajado las escaleras apurada para comenzar a leer el libro que llevaba consigo, sin recordar donde lo había encontrado. Lo cotidiano en ese momento dejo de serlo, da vuelta la primer página descubriendo anotaciones… “El pasado detenido por la fisura en el engranaje del tiempo provoca la coalición con el aparente presente cotidiano.”  Continua guiada por la curiosidad quedando atrapada por completo, mientras los abuelos llaman desde la sala sin recibir respuesta. En su mente se proyectan imágenes cada vez más reales, sintiendo su cuerpo desvanecerse en la creación de una nueva escena, en la que ella ausente sigue los instintos de movilidad del cuerpo; camina mirando las baldosas rotas, cuando se da cuenta que el cordón de su zapatilla izquierda esta pronto a desatarse, mientras el empleado del local de la esquina barre la vereda, en un otoño cobrizo donde se sienten las hojas secas crujir entre los pasos. Se detiene para desatar y volver a atar el cordón, alzando la vista cree ver pasar una silueta que le resulta conocida sin lograr identificarla; invadida de duda continua el trayecto restante. Abre la puerta de la casa, la sensación de haber vivido lo que transcurría, de repetir cada accionar sin voluntad alguna apodera su cuerpo… Olvidando sensaciones, baja las escaleras, deteniéndose el instante en su respiración, logra ver la misma silueta pero ahora se desvanece mientras lee, recuerda las voces de sus abuelos y responde, ¡ahora subo! quedando inmóvil, totalmente atrapada como marioneta de las letras de un libro, que se combinan indescifrablemente. Al leer reflexiona y anota: “viviendo tan apurados, que la vida en recuerdo se convirtió, sentada en la efemeridad del tiempo, supo ver su viaje consumido, enjaulado de tanto pasado y consumido por la intriga de un después inconsciente, apagó el instante que pasó”, continua “se apaga el día en muros de tiza sin arriesgarse a desvanecer el tiempo”, y en susurro de tinta, “la verdad estará guardada en la intangible línea de vida para aquel que sumerja sus pasos a la invención”. En sus ojos desbordan lágrimas, escucha voces de niños que juegan en la sala y una voz que interroga “¿Llegaste? ¿estás en el sótano?”. Ella no responde, otra vez ausente. 
Cierra el libro y observa a su alrededor solo siluetas, lo abre nuevamente y las innumerables siluetas comienzan a moverse traspasándose entre ellas. Julia siente miedo y al mirase es ella la que desvanece. Ya no recuerda sus anotaciones…

sábado, 9 de mayo de 2015

Entre ellos...humanos...

Caminan indiferentes…
Ahí van sin mirarse, con cuellos de camellos consumidos por pequeños cuadraditos táctiles, en los que miden su nivel de inclusión. Consumen la vida, inmóviles, tocándose con un botón a la distancia; ya ni siquiera se rozan.
Están por sacar a la venta la vibración con dos clics en el cuadradito táctil; suponen será todo un éxito, muchos ya están vendiendo sus órganos para poder pagar el nuevo invento.
En los bares y casas de té, es de lo único que hablan, “la nueva vibración será increíble”, repiten incesantemente.
Afuera, mientras tanto, el sol se esconde para volver mañana, quién sabe hasta cuándo aguante.

...


Comienzo

Cuando elegimos

 Cruje el ser,
acontece el suspiro,
se despojan los sentidos y
grita el alma.
Despierta el hombre,
sembrante caminante.

Silencia el ser,
alimento del mecanismo,
se manipulan los sentidos y
llora la vida.
Duerme el hombre,
aniquilador de caminos.

Escuchándonos…

Atónito despertar paralizado en el movimiento
Inagotable suspiro del viento
Aleteo inminente
Punción del ser
Briza que rompe el letargo
Canción del amanecer en plena noche
Canto colorido de un mañana inminente
Pasado librado
Presente en creación  de un futuro que encuentra
Alma que renace al instante
Vida que se consume
Llegada del mañana que es presente

Conciencia del cuerpo que encierra tu alma.

La pregunta

Observo y no sabía que se estaba observando…agudizo la mirada perdiéndose en el punto infinito y descubrió que por alguna razón, que aún no comprendía, su limitación corpórea se reflejaba dentro del contorno de aquella pared; ese contorno era un espejo y aun no sabía cómo llamarlo. No podía hablar, tan solo tocar y observar, deslizaba su mano y descubría irregularidades coincidentes con la profundidad de aquel rostro en el espejo…su rostro, el que aún no reconocía como tal. Continuó observándose, indagaba en su ser, no recordaba el ayer, solo reconocía algunas voces y el instinto de calor en un cuerpo.
Toca el espejo, siente frio, se toca la nariz…sensaciones del tacto invaden su envase, es ella la que toca, es ella la que siente; aún no comprende que anda dentro de un cuerpo, aún no conoce que afuera hay otro, aún no sabe o sí; comienzan los interrogantes del ser que nace, se conoce y reconoce, se limita y expande. El ser que existe y comienza a crearse.

Recuerdo ancestral, el Niño…

Olvidado el mundo corpóreo, donde habitan la formas con sus texturas; allí donde se domestican sentidos y se liberan algunos pocos, allí donde el suspiro se olvida, allí donde el instante debe recuperarse…
En este mundo olvidadizo, en llanto rompió el nuevo ser, encerrado en forma de cuerpo para así sobrevivir entre las formas preexistentes. Inconsciente de su cuerpo, aun con la mirada en las esencias, con todos los sentidos en el sin sentido de los días, en la condensación energética de vida, en la inmensidad del universo no vedado; ahí  flotando en colores, fusionado con el todo, comienza la domesticación del ser,  que pronto olvidara aquello que se convertirá en el gran misterio. Comenzará la búsqueda implacable del ser desdoblado en cuerpo y alma, comenzará el inconsciente a desarrollarse en días… Y un día regresará el silencio y le contará en soledad verdades ancestrales que pronto olvidará, quizá… Sera la invisibilidad palpable la que le susurre, con la caricia del viento en un suspiro, que ha nacido en un mundo corpóreo y efímero, con sentidos  que se fueron e irán nutriendo, hasta llegar a cerrar los ojos y seguir viendo, aun con mayor claridad…
Descubrirá así, su mundo interior que comenzará a fusionarse… logrando recuperar “este” instante que se perpetuará en su sentir, sentir que ha de convertirse en el sentir universal. Será el universo el que sienta en su cuerpo, será entonces el renacer del ser consciente. Renacerá en sus ojos, la mirada del niño que aún recuerda el mundo sin formas; en la antesala del ojo terrícola, que creará del todo indisoluble la aparente individualidad corpórea. Recordará que cada aparente división lleva consigo una parare indisoluble, donde habita el universo que siente en su cuerpo. Y verán…al fin, sus ojos añejos por vez primera.