martes, 6 de noviembre de 2012

El cuento que yo elijo.




El alma que vagando andaba sin sentir,
despertó por el amor de dos
que fusionaron su energía,
quemaron sus miedos con la llama de su ser
dejando partículas invisibles condensadas en el aire,
que a veces el viento con su aroma
nos recuerda lo que fueron.
Al alma le dieron un cuerpo que cargaron de equipaje
pero la llama en su interior lucho,
lucho, lucho y lucho haciendo del equipaje trizas,
y del cuerpo su vehículo.
Así el andar se volvió liviano
y se reencontró con su esencia,
EL AMOR que da vida a los sentidos
que no es mas que nuestro origen;
la magia transparente que traspasa todo
para volvernos a envolver en el más cálido abrazo,
donde el ser se mece, se eleva y nutre;
donde las miradas son espejos;
donde ya no hay miedo de perderse en el otro
donde el andar deja estelas que se desvanecen en el camino efímero
donde la vida se consume
donde lo único que queda es el sentir,
que el amor nos vuelve a unir
donde aprendemos que
la vida es un paso efímero consciente por el sentir.

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